José Carlos Carretón Crespo

AGITPROPART ||NOTAS|| 1.- CONTEXTUALIZACIÓN POLÍTICA: LA REVOLUCIÓN Y SUS CAUSAS.

1 Figes, Orlando: La revolución Rusa (1891-1924): La tragedia de un pueblo. Editorial Edhasa. Barcelona. 2000. Págs. 69-76.
2 En este punto podría incluir el tema de la implicación de la religión en la vida cotidiana de la corte y en la vida civil rusa como parte de la supraestuctura, pero sería hacer demasiado extenso este tema introductorio cuando lo que más me interesan son las causas económico-sociales, con sus implicaciones, que llevaron a la revolución.
3 Movimiento social del S. XIX, incluso anterior a los marxistas, que propugnaban un mundo más justo e igualitario. Adoptaron la sociología de Marx y colaboraron con los marxistas.
4 Ver: Hill, Christopher: La Revolución Rusa. Editorial Ariel. Barcelona, 1983. Págs. 24-25.
5 Son numerosos los autores que nos presentan al Zar como una persona débil. Consciente de su debilidad, su obsesión con intentar dar la imagen de una persona poderosa y ambiciosa lo llevaron a intentar gobernar a la manera de sus antepasados, pero tan solo consiguió representar el papel de gobernante autócrata. Además, la influencia que su mujer, y a través de ella el asesor pseudo espiritual Rasputin ejercían sobre él, no lo ayudaban a la hora de conseguir construir la imagen pretendida. Nicolás sentía una gran veneración por su padre, al que pretendía imitar como antepasado suyo que era y descendiente de los Romanov. Sin embargo, la menor talla física e inteligencia que su padre le quitaba poder de intimidación, así como su incapacidad para contradecir a sus ministros y miembros del gobierno. Estas frustraciones hicieron que cada vez más, Nicolás se fuera recluyendo en su ámbito privado y fuese dejando sus quehaceres de gobernante en otras manos, aunque esto tampoco le agradaba por sus temores a complots en su contra. Esta falta de carácter lo hacían incapaz incluso de dar órdenes y manejar los asuntos de gobierno. Estas carencias las intentó subsanar con un trabajo duro, pero se equivocó en el contenido de este trabajo pues obviaba los grandes asuntos de marcado interés para el país, perdiendo el tiempo en cuestiones administrativas, a veces irrelevantes, que lo hacían encerrase en su ilusión de buen gobernante. Nicolás vestía un traje de Zar que le venía grande. Para mantener su posición creía que la mejor solución era enemistar y debilitar a sus funcionarios más próximos pues todo ascenso de un ministro lo interpretaba como un ataque a su integridad. Siempre estaba de acuerdo con todos, por lo que sus ministros no se fiaban de sus ideas y conversaciones cuando parlamentaban en privado, ya que no convocaba consejos conjuntos para evitar el enfrentamiento. Así enfrentaba sus puntos de vista para salirse con la suya. Esto “provocaba una escasa coherencia en el gobierno pero fortalecía su posición”, privando al gobierno de una coordinación efectiva. Nicolás representaba un vacío de poder en la corte. Así, su gobierno fue incapaz de desarrollar una política coherente y de hacer frente a unos problemas que conducían irremisiblemente al país hacia la revolución.
Las relaciones de la Zarina con la corte tampoco fueron fáciles. Poco dada a hacer acto de presencia en público junto a su marido, creaba un velo de desconfianza hacia ella. Según avanzaba su separación de la corte y de la nobleza, empezó a obsesionarse con que tenía enemigos y solo se rodeaba se sus servidores devotos, a los que consideraba sus amigos. Su vida giraba entre amigos y enemigos. Rápidamente, como vimos en la carta, se impregnó del sentimiento autocrático y despótico de su marido e intentó organizar el estado como si fuera una prolongación de su casa, al igual que Nicolás.
El célebre consejero Rasputin fue introducido en palacio por las ansias de la Zarina de salvar al zarevich Alexis de la hemofilia que lo destinaba a una muerte casi segura. Rasputin presentaba una extraña mezcla de misticismo y erotismo próxima a la secta de los Jlysty que producía una atracción entre las damas de la corte. Fue presentado a los Zares como curandero de su hijo y desde el principio mostró un poder misterioso y profetizó incluso que Alexis no moriría en un ataque mayor de lo que rea normal. Tras esto, sus visitas a palacio se fueron haciendo más frecuentes a medida que la Zarina se fue apoyando en él. Esta posición en la corte le concedió un inmenso poder y prestigio del cual hacía un uso fraudulento y corrupto aceptando regalos y favores sexuales a cambio de favores. Sentía una gran emoción por disponer de poder y era un político corrompido y disoluto. Su influencia sobre la zarina le concedía un inmenso poder que administraba con su baja moral. Llegó prácticamente a imponer gobiernos pero todas las acusaciones que se vertían sobre él eran negadas y los acusadores solían salir perdiendo, cayendo en desgracia. Tuvo su parte de responsabilidad en sumir al gobierno en un caos. En Diciembre de 1916, en un intento de salvar la autocracia, Rasputin fue asesinado por un miembro de la Duma, pero ya era demasiado tarde. Tres meses más tarde un movimiento de obreros barrió la autocracia y se declaró un movimiento provisional liberal.
6 Ver “Emancipación” en el Glosario de Conceptos Marxistas. Pág. 6.
7 Bottomore, Tom: Diccionario del Pensamiento Marxista. Editorial Tecnos. Madrid, 1984. Pág. 177.: “Estas contradicciones históricas se cimentan en las condiciones estructurales del capitalismo, que proporcionan ab initio las condiciones formales que las hacen posibles. Las más importantes, para Marx, son las contradicciones entre los aspectos concretos y útiles del trabajo y sus aspectos abstractos y sociales y las contradicciones entre el valor de uso y el valor de la mercancía y el dinero y el trabajo asalariado y el capital. Todas estas contradicciones son dialécticas: a) porque constituyen oposiciones reales inclusivas, puesto que sus términos se presuponen entre sí existencialmente, y b) porque están sistemática o internamente relacionadas con una forma de existencia desconcertante”.
8.- Dicho gobierno provisional se formó tras la abdicación del Zar Nicolás II ante el miedo inicial bolchevique de hacerse directamente con el poder por la esperada contra-revolución y por no querer ser blanco de las iras del pueblo como nuevo gobierno. La excusa fue que este gobierno liberal convenía a los intereses de la revolución. El Soviet, para conceder su apoyo al gobierno provisional, impuso una serie de condiciones como son: amnistía a los presos políticos; Libertad de expresión, prensa y reunión; abolición de todas las desigualdades basadas en la clase, religión y nacionalidad; preparación de una asamblea constituyente que determine la forma de gobierno bajo sufragio universal; abolición de los cuerpos de policía y creación de la milicia del pueblo y el no desarme de las unidades militares que tomaron parte en la revolución, entre otras. No se mencionó nada sobre la tierra y la guerra porque eran los puntos más conflictivos. El Soviet apoyaba al gobierno provisional solo en la medida en que se adhiriera a estos principios por lo que el resultado fue un gobierno paralizado, con las manos atadas.
9 www.rae.es: “Plan, proyecto, doctrina o sistema optimista que aparece como irrealizable en el momento de su formulación”.
10 La revolución no pretendía presentarse ante el mundo como una lucha entre estados puesto que no entendía que esta fuera la mejor forma de extenderse y además estaba en contra de la guerra tradicional entre estos. La lucha de clases debía estar por encima de la idea de estado de origen burgués según la teoría marxista. Ver: Marx, K. y Engels, F: El Manifiesto Comunista. Editorial Alba. Madrid, 1996. Págs. 51 y 54.: “Toda la historia de la humanidad, hasta el día, es una historia de luchas de clases”; “…en la época de la manufactura es el contrapeso de la nobleza dentro de la monarquía feudal o absoluta y el fundamento de las grandes monarquías en general, hasta que, por último, implantada la gran industria y abiertos los cauces del gran mercado mundial, se conquista la hegemonía política y crea el moderno estado representativo.”
11 Carr, E. H.: Historia de la Rusia Soviética: La Revolución Bolchevique (1917-1923) 1. La conquista y organización del poder. Alianza Editorial. Madrid, 1973. Pág. 143.: Fue “aprobada por el Tercer Congreso de los Soviets de toda Rusia. El capítulo 5º enunciaba una serie de “disposiciones generales” que incluían el carácter federal de la república; la separación de la Iglesia y el Estado y de la escuela y la Iglesia; la libertad de expresión, de opinión y de reunión de los trabajadores que se aseguraba poniendo a su disposición los medios técnicos de publicar periódicos, folletos y libros, así como convocatorias a mítines; la obligación por parte de todos los ciudadanos de trabajar , basada en el principio de que “el que no trabaja no come”; la obligación de todos los trabajadores de cumplir el servicio militar en ayuda de la república; el derecho de ciudadanía para todos los trabajadores que viviesen en territorio ruso y el de asilo para aquellos extranjeros perseguidos con motivo de delitos políticos o religiosos; y la abolición de toda discriminación por motivos de raza o nacionalidad.”
12 La gente de la ciudad viajaba frecuentemente al campo con sacos en busca de alimentos y dependían de este comercio para su subsistencia. Vendían sus ropas y objetos familiares a cambio de comida en los mercados rurales. Llegaron a ser tantos que colapsaron los ferrocarriles. Por ejemplo en la estación de Orel, en la ruta hacia el sur, cada día confluían unas 3000 personas. Para ellos, esta forma de comercio primitivo era totalmente legítimo y era una respuesta natural y espontánea a la crisis económica.
13 Figes, Orlando: op cit. Págs. 809-810.: Lenin se empezó a mostrar de acuerdo con las teorías de F. V. Taylor sobre la gestión científica del trabajo utilizando los estudios sobre tiempo y movimiento para subdividir y automatizar las tareas de la industria, y remodelar así la psique del obrero, convirtiéndolo en disciplinado. Se llevaron a cabo experimentos para educar a trabajadores que acabaron actuando como máquinas: se les daba órdenes por el zumbido de las máquinas, se les enseñaba a interiorizar el ritmo de la máquina por repetición de movimientos. El objetivo era convertirlos en “robots humanos”. El responsable y precursor de estos cambios era Alexei Gastev, presidente del Instituto central del Trabajo y ferviente seguidor de la idea de conseguir “un mundo feliz” donde la gente serían reemplazadas por “unidades proletarias” carentes de personalidad y por lo tanto, de nombre. Serian como máquinas incapaces de pensar individualmente
14 Nueva política económica llevada a cabo a partir del invierno de 1920-21 en la que se abandona la economía del comunismo de guerra por una pequeña apertura del mercado. Los campesinos podían vender el grano excedente, por lo que se volvieron a dar casos de campesinos apoderados que se identificaban con los Kulaks antiguos. Esta venta conllevó la apertura de un pequeño comercio artesanal de bienes de consumo. Fue aprobada en el X Congreso del partido en Marzo de 1921 con las criticas de los defensores del comunismo de guerra.
15 Bottomore, Tom: op cit. Pág. 412-418. II Internacional (1889-1914): Fundada en un congreso internacional de trabajadores organizados, celebrado en París en Julio. Estaba basada, como la anterior (I Internacional, 1864-1876), en el movimiento de trabajadores de Europa pero era más amplia que la anterior. Dominada por la Socialdemocrácia alemana. En 1900 tenía cuatro millones de miembros. Era principalmente una federación libre de partidos. En 1900 establecieron en Bruselas su oficina Socialista Internacional con función técnica y coordinadora. El marxismo era la ideología dominante aunque estuvieron también presentes otras corrientes e ideologías donde se incluían los anarquistas, que fueron excluidos tras el congreso de 18986.
16 Bottomore, Tom: op cit. III Internacional (1919-1943); Tras la desintegración de la II Internacional a raíz del estallido de la I Guerra Mundial, Lenin escribió “la II Internacional ha muerto, víctima del oportunismo…. Larga vida a la III Internacional”. También se llamó Internacional Comunista o Comintern. Fue fundada en Moscú en 1919 por iniciativa de los Bolcheviques tras la revolución de Octubre, en una época de renacimiento revolucionario en Europa Central. Lenin proclamó el “reconocimiento de la dictadura del proletariado y el poder soviético en lugar de la democracia burguesa” como los principios de la III Internacional.
17 Esta dicotomía viene del nivel de implicación que se tenga en la revolución. Lenin pensaba que solo la clase obrera era verdadera enemiga del capitalismo y solo entre esta y el absolutismo era posible un compromiso revolucionario. La hostilidad del resto de las clases con el capitalismo y la aristocracia no es absoluta, por lo que la clase obrera ha de convertirse en dirigente de la lucha de todos los elementos descontentos de la sociedad contra el absolutismo y no esconderse detrás de partidos liberales. De esta manera, los bolcheviques van contra el ala “reformista” del partido socialdemócrata conocidos como “mencheviques”, y por extensión, a nivel internacional, esto llevó a la separación entre socialistas y comunistas en la II Internacional.

18 Borromore, Tom: op cit. II Congreso de la Comintern; Se celebró en Moscú. Había partidos y organizaciones de 41 países. Alegando que la nueva Internacional estaba amenazada de disolución debido a los inestables elementos de la socialdemocracia, el congreso promulgó las 21 Condiciones de afiliación. Todos los partidos tenían que expulsar a reformistas y centristas de los puestos de responsabilidad y combinar la actividad legal con la ilegal. Exigía una disciplina de hierro y el mayor grado posible de centralización de los partidos que estarían subordinados al Comintern, cuyas decisiones eran vinculantes. Se adoptaron tesis contra el imperialismo y el capitalismo. Pero pronto los partidos políticos europeos descendieron en su ímpetu revolucionario y los partidos comunistas se quedaron en minoría dentro de la clase obrera. En el VI Congreso en 1928 se denunció la social-democracia como “social-fascismo” y en 1931 se señaló que se debía dejar de trazar una línea entre el fascismo y la democracia burguesa, y entre la forma parlamentaria y la dictadura de la burguesía y su forma abiertamente fascista.